Tú que ves el cielo
y ves las ruinas.
¿No ves un paraíso
que se avecina?
No ves el sol
tras las penas,
ni al corazón descansando
bajo tus hombros.
Dejaste al soñar,
desde el primer
momento aquel,
una puerta abierta,
de donde salió el poder,
salió la ingratitud.
¿Qué será lo que no salió?
Me pregunto ¿dónde
fue aquello
que un día no muy lejano
nos unió?
Como amigos, amantes,
enajenados vamos
solos...
















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