Mañana veré la hiedra crecer
desempolvar sus tallos
Y su lenguaje resaltar.
Mañana en realidad, rendiré ese examen
que hace un tiempo deje
confeccionado de túnica, y de flores
para guardar mis sinfonías
mis noches de alegría.
Como una ayuda memoria
encarcelare mis négatividad
así allí oculta, no verla más.
Que nazca mi sentido popular
mi gran sentido humorístico,
aquel que mi juventud voto
al momento de ser adulta.
Hoy, estoy dispuesta a volar
con las alas de la madures,
con el suspiro que brota emocionado,
al comprender que recupero
Aquella vida de ayer… y de hoy.






