( I)
Paciencia de perlas
que sumergidas
viven sumisas
en aguas saladas.
Allí donde la distancia
es más ancha y
más impenetrable,
allí se sumerge el río
cuando se desborda.
Así, se sumerge la ira
cuando se termina en llanto.
Paciencia y soltura
las joyas no mueren,
la sustancia persiste
en el ser y lo doblega.
Las perlas esperan pacientes
a su depredador de belleza.
que sumergidas
viven sumisas
en aguas saladas.
Allí donde la distancia
es más ancha y
más impenetrable,
allí se sumerge el río
cuando se desborda.
Así, se sumerge la ira
cuando se termina en llanto.
Paciencia y soltura
las joyas no mueren,
la sustancia persiste
en el ser y lo doblega.
Las perlas esperan pacientes
a su depredador de belleza.
( II)
La brisa persistente
elogia tu mirada
enmarañada en mis pupilas.
Añorándote en mi alma
el silencio palpita,
en medio de este tránsito
de bellas emociones.
Un coro de flamencos
que la brisa atrae
nos llega musical, sensual,
y detenemos al viento
que se aproxima en silencio,
solo ella nos acaricia
coloreando de luces la vida.
elogia tu mirada
enmarañada en mis pupilas.
Añorándote en mi alma
el silencio palpita,
en medio de este tránsito
de bellas emociones.
Un coro de flamencos
que la brisa atrae
nos llega musical, sensual,
y detenemos al viento
que se aproxima en silencio,
solo ella nos acaricia
coloreando de luces la vida.






