Una mañana azul
te encontré
triunfante de luz
entre las rosas de mi jardín.
Estabas radiante
brincando
sediento
entre mis flores primorosas.
Aprecie tu color
tus ojos vivaces
tu patas recorriendo los tallos
que el viento besara
en cada paso.
Eras un ser viviente
que paseaba feliz
por ese espejo de tus ojos
donde miles de aromas
estaban susurrando sus canciones,
en una mañana clara y tranquila.
Tus ojos oscuros
tu piel mas oscura
brillaban
como
una perla negra
codiciada,
y perdida en el fondo del mar.
te sentía como un duende
estimulando mis flores
regalando tu cortesía
tu mayúscula de hombre,
tu ternura de estar vida.
Por eso deje que continuaras
besando los tallos
acariciando los pétalos
viviendo un mundo
de amor y colores,
destacándote entre
la multitud natural
coqueteando
simplemente grillo
de la tierra....
Maravilla de la vida
ALESSANDRINI MARÍA DEL ROSARIO




