Me asomo al precipicio sin cuerdas ni sostén, sola, en busca del pasado, y de tu piel.
Sé de tu amanecer de ayeres fraguando versos, cosiendo el tiempo, ya no se escucha tu voz, tu pluma desgarra auroras, tu piel se desintegro de soledad.
Ahora que la noche se tiñe de color lunar, se puede ver tus ojos negros tan tristes y opaco como el carbón.
Si sed de vida, sin alegría, ni esperanza.
tu destino de poeta te abandono y no puedes encontrar la línea que te lleve a tu destino.
Si algún día quieres reencontrarte con tu yo, no dudes en reconocer que el tiempo se llevo tu musa, la vanidad que detono su abandono fue brutal te dejo en un oscuro silencio, casi como la muerte; es temeroso saber que el abandono hirió tu corazón, pero tienes tu pluma y tu papel, tu estilo único, tu grandeza de poeta, tu sentir intacto.
No tengas temor al presente, si el futuro está ausente, el pasado ya se fue.
Busca a tu musa traidora, perdónala, despierta tus emociones, grita tus decires, contempla tus versos que aún lucen frescos, huele tu piel, tus lágrimas, tu aspiración en la línea de tu corazón, tu puedes hacerlo, tendrás la recompensa tan pronto como tu triunfo, no importa el fracaso, da un paso al frente así podrás cerrar ese libro que la historia abrió sin ti, tu fuerza es la que vale, no dejes que aquieten tu alma aquello que te olvidaron, ni veas lo torpe.
Yo siempre te he amado; regresa ahora por siempre con tu pluma de cristal.
Alessandrini María Del Rosario






