Cuando el amor se aleja, y en otros caminos se detiene, bebe
de su placer… y ríe mientras estás agonizando, ese amor tan amado, te destroza
sin contemplación.
Cuando el amor se va, esos caminos que recorre ya no será de
tu mano, otra boca y otras manos entrelazadas le mostraran un sendero nuevo,
mientras tu corazón se rompe en mil pedazos. Agonizas de amor, mueres día a día
viendo tu destino caer. El adiós tiene que surgir, tiene que llegar para que tu
corazón deba comprender que ya no está más, de lo contrario, nada podrá
salvarte del infierno, del odio, del rencor, del dolor, la pena ira calando
profundamente, te convertirás en un desecho de persona, sin descanso por las
noches en soledad, sin paz en tu corazón angustiado. Exhausta, cayendo entre juncos
y extrañas manos perderás la razón… vagando en los amaneceres con el corazón
colmado de tristeza.
Allí, en la blancura de tantas nubes, cegada en llanto, con
fuego en las manos, sedienta de venganza. En lenta agonía… desataras la furia
de los mares, los silencios de los pájaros, la sombría tempestad del corazón no vidente. Ya que esa alma, estará
ausente en medios de las llamas.






