sábado, 18 de octubre de 2008

viernes, 17 de octubre de 2008

FRÁGIL PAPEL


Frágil papel de oficio
parpadeando tus fantasías
blanco, amarillo descolorido
dócilmente esperas la tinta.

Imágenes temporales descarnan
silencios bravíos, diminutos
tu anhelas poseer sus colores
naufragar en el mar de sus figuras.

Escuchar con tu línea horizontal
deleitarte con la sombra del lápiz
vislumbrar la sorpresa del escribiente
uniéndote a su fecunda sintonía.

Papel de cartón, de fibra, de algodón
aspiras crecer entre humo y destellos
divagas firme y arrogante a la embestida
ya entregado al clamor del escribiente.

ESPERA


Si tu alma ya no sueña
la infelicidad se adueña
de tu corazón que vaga
tan oculto, sin ilusión.

Si ya nadie te escucha
es que sembraste odio,
fuiste protagonista de tu pena
tienes dibujado el rencor.

Si permites que las flores
dejen su suave polen
en una noche de amor,
serás una mariposa azul

Deja pasar la corriente
el agua nos purifica,
quizás hoy no veas la puerta
mañana será otro día.


Las nubes flotarán para ti
anunciando tú olvido
de aquel otoño lejano
que ahora bebe de tu mano
tu rencor sufrió un cambio
al encontrar el amor.

Los amigos que se alejan
sin motivos aparentes
sus corazones detienen
buscando alguna respuesta.

Pero nada se perfila,
no hay nada de que temer,
es solo una brisa esquiva
que al pasar por esa senda
se torna iracunda y fría.

Nos acaricia y traiciona
pero hay mucho cariño,
ella lo tiene presente,
él sabe que es de verdad
ambos saben lo imposible
de una traición sin piedad.

Ahora llego el tiempo,
ese, que esperamos juntos
sabiéndonos como siempre
respetados y queridos
volvemos a ver el cielo
que se nos había escondido.

CÁLIDO MUELLE


Cálido muelle silencioso
la lluvia y el olvido
con sus ecos te acompañan,

duermen las sirenas
de los barcos,
el pueblo te lleno de ausencia

la luna se refleja
en tus maderas y en tus ranuras,
el sol está presente, te acaricia

el hombre se alejo de prisa
sediento de nuevas esperanzas

las aves ya no te revolotean hambrientas
de migajas, se alejaron también
buscando otros sonidos que despierten
en la quietud de otras olas azules, de
historias que vivir, y cielos que volar,

muelle viejo yo te dejo mis versos,
porque reconozco tu espejo de antaño,
tu brillo y sensibilidad y el canto de las aves,
el sueño adormecido del viento que te acompaña
con su melodía.

jueves, 16 de octubre de 2008

VERSIÓN LIBRE DE CAPERUCITA


Caperucita camina por el bosque tratando de encontrarse y de encontrar la solución. Fastidiada por las palabras del leñador, que la vive atormentando con la idea de que el lobo se la quiere deglutir. Así, mientras cavilaba que hacer, se encuentra con todos los animales del bosque que le gritan cosas a su paso. Ella con su hacer frágil, su coqueteo, cree que la están halagando y no se percata de la furia de los pobres animalitos, que están casi mas perdidos que ella. Los mira, y con su andar de princesa en decadencia, les dice que el lobo no podrá con ella, que no se entregara a sus deseos, que su fuerza de voluntad es más fuerte que todo el clásico olor de la naturaleza. Ellos la miran sin entender muy bien lo que les quiere comunicar, y caperucita sigue su camino con la frescura de quien no sabe muy bien en qué lugar esta posicionada. Descansa entre la bruma de sus desquicios y piensa en su príncipe azul, y los sueños la trasladan al mundo sin más responsabilidad que sus bellos recuerdos.
Pero de pronto hay fuego en el bosque, los árboles están ardiendo y los animales en plena corrida por el lugar en busca de seguridad, hacen sonar sus pequeñas uñas, es como un lamento continuo y profundo, llama la atención de las hormigas y de todos los insectos que alberga la selva.
El lobo agazapado aúlla de furia, esta como loco, se topa con las frescas flores y los fuertes olmos. En una mueca de desesperación llora y rebuzna en busca de consuelo, es que ella no lo entiende y el esta súper mal, esperanzado de ser el lobo malo que se come a caperucita y a cualquiera que se le parezca. La abuela no le gusta, a él le gusta tener carne fresca, además hay tantos otros lobos desesperados por lo mismo que se siente perseguido.
El tiempo se termina, los animales esperan respuestas y llaman a comenzar rápidamente la lucha, comerse a la niña que coquetea sin cesar con cualquier lobo siberiano o del norte o del sur. Ha comenzado la caza, ella corre en busca de un lugar seguro, el la persigue con furia y deseo, el descontrol es total. Así, los demás, están tan afanados en mirar, que salen y se aglomeran entre los verdes juncos, entre las aguas cristalinas. Ella llega sudando a la casa de la abuelita, y ahí supuestamente creé encontrar la solución, se viste de abuela y espera por él, que llega con la baba entre los colmillos, desafiante, pero al reconocer a quien no quiere comer, se agrava su bronca, se retira, ella recapacita y se pone su traje de roja ilusión, sale al portal de la casa justo para ver el espectáculo más estremecedor que nunca pensó ver. Vestida así de rojo carmesí, tal cual está el volcán que arde, con su lava que se extiende por las colinas y baja llegando hasta sus frágiles piernas, el azufre se siente penetrar hasta lo más recóndito del alma, y se ve allí llena de lodo, llena de lava, convertida en piedra.
La lluvia salvadora llega con furia, y el lobo que aúlla lejano corre, pero sabiendo que perdió a su presa se refugia entre las piedras toscas y encorvadas, allí, en su madriguera se siente seguro, busca entre su piel la sangre seca que rasca con violencia, sabe que perdió esta partida, como sabe que volverá al bosque en busca de revancha, ahora es preferible descansar de tantos altibajos a pesar de que huele cerca a los de su manada no quiere que lo encuentren, ni que le reprochen su debilidad, se acurruca en busca de una posición cómoda tratando de dormir hasta que pasen los que buscan su vida.
Ella mira como la lluvia cae sobre los arboles que se chamuscan de frio, apagando el fuego que quemaba sus viscosos troncos y sus hermosas hojas lustrosas… que ahora, brillan negras y mojadas, el volcán no sabe de lluvias reparadoras, solo conoce el poder de ser lava, de ser fuego, de ser el máximo poder de la tierra, y ruge, y se lamenta, prolonga su furia y canta una canción de horror, las criaturas vagan desorientadas, temerosas, sin poder encontrar el lugar adecuado para dejar su miedo.

Todo queda en las pupilas de caperucita como una muestra, como una consigna sin margen, ella comprende la majestuosidad del fenómeno, y cae en la cuenta que debe salvar su edén; y corre presurosa por el bosque, deshace las enredaderas que se anteponen a su paso, desafía al terrible volcán, al lobo, a la manada, al bosque, y deja su lamento recorrer en silencio el espacio, coronando así de fiesta la llanura.
Ve a sus criaturas volverse a mirar el sendero por donde ella camino antes de comprender, que el lobo no existe, que ella es la dueña de su caperuza, que es la reina del bosque y debe defenderlo de lobos virtuales, conmovida, siente que encontró la verdad , llora de felicidad sabiéndose ganadora de sus propias equivocaciones.
Así, el bosque es una muralla de sombras latentes que no quieren dejar de ser importantes, caperucita siente su fragilidad, sabiéndose fuerte, reconoce que debe ahondar sus ideas para conseguir que la vida del bosque siga perteneciéndole a ella, a su leyenda, sabe que el lobo ya no puede seguir siendo intolerante con sus manías.
Crece la fuerza en su interior, ya siente que su sangre roja como su capa, recorre su torrente sanguíneo. Sabe que si supera los escollos acumulados por su propia inoperancia, todo volverá a ser como antes, y ella será eternamente la caperucita roja que recorre el mundo, haciendo soñar a todos los que conocen su historia.

miércoles, 15 de octubre de 2008

TE SIENTO


Te siento, te pienso amor
no imaginas mi sed de ti,
no puedes verme, yo sí,
estoy amalgamada a tu costal
esperando ser reconocida,
añorando tal vez otra vida
anterior, junto a tu cuerpo
dentro de tu corazón fuerte.

Tengo hambre de tu piel tibia
tengo recuerdos de tus besos,
cuando aquel atardecer fui tuya,
atardecer de luna, noche clara
cuando aún tu sabias de mi,
y mi piel con la tuya se conocían,
aún siento nostalgias indebidas
por lo vivido, aún sin saberlo tu
algo de luz percibo en mi fiebre.

Si pudiera abrazarte ahora
te entregaría mi alma dormida
mi corazón sin fuerzas ni latidos.
Si pudiera besarte ahora preñaría
de soles tu esperanza y la mía
sería un sueño inmortal y único.
Acércate a mi soledad de nieblas,
a mi quietud, a mi rigidez de piedra
regrésame la vida que te llevaste.

TODO FLUYE EN MI MENTE

 Me siento a escribir sin notar, que la luz parpadea cayendo sobre mi cuaderno de notas, es una lluvia fina y persistente, como copos incorp...