Sopla el viento tú me nombras, y el ave se arroja de su nido despavorida, las lágrimas del cielo caen rodando con alas que las nubes le cedieron.
Hay un tumulto en la montaña, una danza ha comenzado en las alturas, crujen las hojas otoñales, y los pasos se escuchan claros.
Siento tu risa, tu voz grave, tu desdén que desciende sin importar que los pájaros caigan estremecidos.
En que te has convertido si del hombre nada queda, serás quizás un oso, un mono o un sediento animal que busca agua.
No puedo llamarte de otra manera me dejaste colgada en la palmera, alejándote reías y tu risa laceraba mis heridas.
Hoy que siento y deseo mi venganza, me sobrevuela la nostalgia aterida en mis pesares. No quiero verte convertido en un demente y huyo cayendo entre los pinos y veo un claro en el camino y el cielo azul cubriendo mi frío.
Estoy tan llena de fantasmas que desperté otra vez en tu partida.
LA NOCHE CUBRE CON SU MANTO EL MUNDO DE COLORES PARA VESTIR DESPUÉS DE AZUL CADA AMANECER QUE FLORECE LLENÁNDONOS DE VIDA.
martes, 11 de junio de 2013
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