Sabes usar tu imaginación en cualquier circunstancia, estas adherido a tus sueños que te lo provocan. Sé que deseas ver mi camino y sentir mi vida, y ojear mis sentires, disfrutar mis desaciertos. Esta encrucijada es portada por la mano traviesa del escribiente que no ceja de hacer de mi vida y consentirlo, mofándose y mortificándome.
La situación es insostenible, o tú le cortas la mano o yo desalojo su tinta cerebral para frenarlo, no deseo ser poseída por millones de ojos que critican, ni manos que deshojen mi intimidad, ni voces comentando mis sentimientos, óyeme… Pedazo de serpiente endemoniada, si ya lo dije. Tú no me agradas, no quiero saber nada contigo, ni leer tus poemas, ni ser tu amiga, tampoco que me cuentes tus intimidades, deja de escribir, que mi paciencia tiene límite, y soy de pocas pulgas, y bastante arrebatada. Puedo hundirte en la depresión más angustiaste que jamás puedas imaginar, si quieres tener una historia fórjala, pero no a costa mía no soy esa persona que creías, y puedo ser más dura que tú si deseo terminar con tus ideas.
La situación es insostenible, o tú le cortas la mano o yo desalojo su tinta cerebral para frenarlo, no deseo ser poseída por millones de ojos que critican, ni manos que deshojen mi intimidad, ni voces comentando mis sentimientos, óyeme… Pedazo de serpiente endemoniada, si ya lo dije. Tú no me agradas, no quiero saber nada contigo, ni leer tus poemas, ni ser tu amiga, tampoco que me cuentes tus intimidades, deja de escribir, que mi paciencia tiene límite, y soy de pocas pulgas, y bastante arrebatada. Puedo hundirte en la depresión más angustiaste que jamás puedas imaginar, si quieres tener una historia fórjala, pero no a costa mía no soy esa persona que creías, y puedo ser más dura que tú si deseo terminar con tus ideas.
Termino de desayunar, al abrir el diario de la mañana distingo su rostro en primera plana, a pesar del tiempo transcurrido está igual, casi más joven diría. Lentamente ya con las gafas puestas comienzo a leer casi un cuento conocido, mi vida está representada en la portada de su libro, lo poco que alcanzo a leer antes que mis ojos se llenen de lágrimas, es una historia semejante pero distorsionada. Dices que vas a dar un reportaje en la radio del diario, la ira no me deja seguir leyendo, cruzo la sala levanto las llaves del coche y salgo raudamente en tu búsqueda.
Entro y corro por los pasillos violentamente tirando todo a mi paso hasta llegar a ti, me sorprende no reconocerte, si termino de ver tu fotografía en el diario, pero igual te encrespo.
Tú me mirar sin reconocerme, es más, dices que ni tu eres quien eres, ni yo soy quien digo ser. De pronto se cae la venda de mis ojos, y regreso a mi mundo, mi casa, mi hombre.
Lejos, en la noche soñadora y el silencio azul, alguien danza mientras despierta y segura me aprieto más a su cuerpo amado.
Entro y corro por los pasillos violentamente tirando todo a mi paso hasta llegar a ti, me sorprende no reconocerte, si termino de ver tu fotografía en el diario, pero igual te encrespo.
Tú me mirar sin reconocerme, es más, dices que ni tu eres quien eres, ni yo soy quien digo ser. De pronto se cae la venda de mis ojos, y regreso a mi mundo, mi casa, mi hombre.
Lejos, en la noche soñadora y el silencio azul, alguien danza mientras despierta y segura me aprieto más a su cuerpo amado.
ALESSANDRINI MARÍA DEL ROSARIO






