Navegamos…
con la vela al viento,
suspiros se encierran.
En el viento
las olas,
la sal
sobre el agua,
nos mece
desnudos.
Tu boca me besa…
me aprisiona tu cuerpo
de sol descubierto.
En las noches
el mar
nos cobija,
nos une
nos llama.
Y salimos a ser plebeyos
de sus melodías,
su luz y su canto.
Te descubres infinito
como el pensamiento,
¡Te admito!...
¡y te tomo!
y bebo tu aliento.
la fragancia…
el olor de tu cuerpo.
El velero
nos lleva amarrados.
El muelle
espera una flor,
un esbelto varón.
La sal con su ola,
su arena nos entrega,
con suave nostalgia
del atardecer.
Alessandrini María del Rosario






