
Cuando te vi por vez primera,
un colibrí se posaba sobre tu hombro
una bella criatura como tu.
Te rescate en esa bella imagen
con mi maquina, que es mi reflejo espiritual,
hoy, tu cuadro luce armoniosamente
sobre mi escritorio, esperándote.
Que a al regresar de tu viaje por el mundo
lo recojas, te contemples en ese instante
tan efímero al momento de tu partida.
Y que tu olvido, pulverice la inercia de tu corazón, ahora,
tu luces hermosa y radiante, espero verte así…
tan luminosa, como la imagen que te recuerda.





