
Una carta de amor
llegó a mis manos.
La tomé con cariño,
la abrí con emoción.
Una carta de amor,
la que esperaba,
llegó al fin a destino.
Cuanto la espere, cuanto.
Una carta de amor,
liviana y sutil,
parecía venir de lejos,
parecía traerme sol.
Esa carta de amor,
que tanto esperé,
llegó para quedarse
en el rincón del olvido.
No puedo abrirla
porque su contenido
ya no me pertenece.
El tiempo lo tomó.
Una carta de amor
olores antiguos,
deseos incumplidos,
ilusiones vanas.
Una carta de amor,
que abrí sin ver.
La misma que dejé
cerrada en un rincón.
Amigos, recién llego de viaje me disculpo, les dejo este poema y mañana pasare a visitarlos y agradecerles sus hermosos comentarios, y también recogeré los premios que algunos amigos me otorgaron, a quienes desde ya muy agradecida, y los recibo con mucho orgullo y cariño, para todos un beso y gran abrazo.
Rosario




