
Cantoneando una canción italiana
por una calle América voy,
sintiendo el viento de enero
flotar como una ilusión,
Voy llevando mi canción
a quien la quiera escuchar,
tarareando con la música en el alma
la letra en el corazón.
un zumbido de este cielo
que me parece decir
cantemos por favor,
hay tristezas por doquier,
las penas vienen y van,
estamos desorientados,
no sabemos el porqué
si nos ayuda su canto,
veremos crecer la fe.
Yo les cantaba bajito
con gusto a menta y limón
les tarareaba un tango
con sabor a bandoneón.
Felices me respondían
con su silencio y respeto
yo también los comprendía,
ellos están muy confundidos.
La vida les dio más cobre
y les cobro con dolor
el cobre es moneda falsa,
para ellos dunas doradas.
Ahora sigo mi ruta,
sin abrigo, sin destino,
me voy abriendo camino
para poder contemplar
la vida desde la punta
de esta gran ciudad.
Cruzando sobre los puentes
sobre los ríos, y el mar,
alejándome de todo
lo que me trajo hasta acá,
mirando entre la vida
más sueños, para soñar.






