Lo dice el árbol en sus raíces
lo canta el jilguero al atardecer
lo muestran las nubes en su ropaje,
hay que saber comprender.
El leñador no sabe su camino
deja el machete sobre una flor,
el desolado nada comprende
solo ve su triste situación.
Si al mundo le sacamos su rumbo
cuál será el que correrá con su voz,
quienes pondrán un nido entre los juncos
a qué montaña iremos a llorar.
Se cuecen habas y otras yerbas
solo el ingrato nada percibe en la luz,
es tan oscura su noción de vida
es tan cruel en su aspiración.
Volvamos a soñar con una margarita
deshojando entre los dedos del amor
dejemos el martillo y la guillotina
marchemos a construir un mundo mejor.
MARÍA DEL ROSARIO ALESSANDRINI.
lo canta el jilguero al atardecer
lo muestran las nubes en su ropaje,
hay que saber comprender.
El leñador no sabe su camino
deja el machete sobre una flor,
el desolado nada comprende
solo ve su triste situación.
Si al mundo le sacamos su rumbo
cuál será el que correrá con su voz,
quienes pondrán un nido entre los juncos
a qué montaña iremos a llorar.
Se cuecen habas y otras yerbas
solo el ingrato nada percibe en la luz,
es tan oscura su noción de vida
es tan cruel en su aspiración.
Volvamos a soñar con una margarita
deshojando entre los dedos del amor
dejemos el martillo y la guillotina
marchemos a construir un mundo mejor.
MARÍA DEL ROSARIO ALESSANDRINI.






