No te culpes de
caminar por la orilla
sin descansar sobre su centro.
No te mientas más
que es posible ser mejor,
la vida tiene mucho más
no te detengas o nada consegiras
solo busca un tiempo, un recodo
en esa orilla solo hay tempestad.
No parlotees con el mar,
no escatimes su compañía,
ni dejes de contemplar sus olas.
Que la arena no te cubra, ni te queme al caminar,
ni se te peguen las sandalias,
por ser tan necia empecinada.
Si de verdad amas el sol,
allí la playa te lo da,
allí, en soledad nunca estarás,
veras las aves revolotear,
a los pescadores con sus metales.
Veras un barco dormido
que no se mueve ni hace ruido,
es que espera un nuevo día,
entre las olas, ya no hay más peces.
No te detengas en la orilla...
corre a su centro ahí, está la vida...
sin descansar sobre su centro.
No te mientas más
que es posible ser mejor,
la vida tiene mucho más
no te detengas o nada consegiras
solo busca un tiempo, un recodo
en esa orilla solo hay tempestad.
No parlotees con el mar,
no escatimes su compañía,
ni dejes de contemplar sus olas.
Que la arena no te cubra, ni te queme al caminar,
ni se te peguen las sandalias,
por ser tan necia empecinada.
Si de verdad amas el sol,
allí la playa te lo da,
allí, en soledad nunca estarás,
veras las aves revolotear,
a los pescadores con sus metales.
Veras un barco dormido
que no se mueve ni hace ruido,
es que espera un nuevo día,
entre las olas, ya no hay más peces.
No te detengas en la orilla...
corre a su centro ahí, está la vida...
ALESSANDRINI MARÍA DEL ROSARIO






