He pulido un diamante
¡solo sé que es puro!,
he pulido su piedra cruda
que hoy oscureció
su brillo.
Si el diamante más bello,
aquel, que es tan preciado
vida y fulgor le dieras,
nunca más será tuyo, nunca.
Es la piedra eterna siempre
o tan solo piedra como el tiempo
no detenido.
No escucho el tiempo pasar
solo tú,
que acaricias mis ojos
con los tuyos...
No comprendo tu razón
solo entiendo,
aquello que me dictas...
Cuando no estas,
cuando me sueltas en la niebla.
No me fascina tu decir
ya que no escucho tu voz
ni leo tu mirada.
Solo veo pasar mil hojas sueltas,
cuando salgo al jardín presente.
La piedra se marchita…
mientras el sol le acuna,
un otoño poblado de recuerdos...






