La cara de la verdad
se extingue,
se anula
por ser destronada
de su existencia.
Hay un revés,
un largo nudo
que se cuela por kilómetros
en las venas de la falacia
erosionando
al hombre inexperto.
La lucha fecunda
no se exterioriza,
no prende,
se va apagando entre la borrasca
del mil colores falsos,
deteriorado.
La inconsciencia se dilata
formando un largo camino
al exterminio
del noble, del honesto,
del hombre cabal
que no encuentra la esencia
de aquel tiempo que hoy,
no reconoce.





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