
Beber las palabras,
horadar el silencio
pintando en el tiempo su dulce acuarela,
descalza y sedienta
invoco tu nombre,
la flauta sonora a la noche despierta,
y veo el paisaje,
sobre el horizonte
más claro,
y escucho en silencio
tu voz que me nombra,
palabras que dan esperanzas,
parecen de cuentos
pero yo me invento,
los duendes en vigilia y sueños,
etapas que vuelven
de las soledades a rugir de nuevo,
yo miro y contemplo,
implorando algo, de ese amor eterno
y tú, cuando callas,
me nombras de nuevo,
me rosas los labios,
el carmín se esfuma
y en medio de todo el ardor, de años
encontramos juntos,
más fuertes los tiempos en este verano.





