
Azul dormido en el nicho esculpido al aire libre
insondable lejano e inalcanzable, solo rosándonos
nos cubres acariciado con tu regazo de madre
abrazando el resto del planeta con un anillo de nubes
estrellado de diamantes y luceros de perlas plateadas.
Azuladas
Eterno azul que descansas aclarándote cuando amanece
y oscureces al llegar la noche con su manto de silencio
azul diamantina floreciente de sorpresas y de encantos
de música, de llantos, de silencios rondando tu cintura
abrazando el tiempo no envejeces, solo perenne en
tu cúpula y tus duendes, tus Ángeles y querubines
azul que nos estremeces solo pensar no volver a verte
cuando al final nos lleve por su senda la señora muerte.
MEDIANOCHE.




