DURAZNOS INDIGESTOS
Ella está cansada
de comer duraznos indigestos,
cansada de hacer fiestas locas
¡Muy cansada!
De escuchar ruidos sin música
¡De soñar con violines!
Quizás podría recuperar
aun la cordura desquiciada del ser
Que sale directo al mundo.
Pero no puede hacerlo,
no puede, no.
Son tantas amargas letanías;
en su sofá
demasiada vacía
De besos y compañía.
Tan cansada va
que se tira de su cama
En busca de la loza oscura.
Ya no quiere más de nada
solo descansar
a la orilla de su desventura,
de su crueldad.
Grita y se descompone
sobre el muro helado
Para calmar su locura.
Quiere salir de la tempestad,
de la noche eterna que la hiere,
grita… basta,
no sabe escuchar su corazón
Que llora solo.
Está sucediendo
lo que ella sabía qué pasaría
Allí en el viento desalmado
Encontró esa inquietud
tan devastadora
Que le robaría el corazón.
A-M-R
Hola Alma, qué bien expresado lo que se suele sentir frente al hartazgo de las situaciones monótonas. saludos cordiales...
ResponderEliminarPat
Desolador. Estremece. Soledad y tristeza.
ResponderEliminarUn gran poema.
Muchos besos de anís estrella.
"Salir de la tempestad", supongo que todos tenemos tempestades de las que queremos escapar o a las que no queremos acercarnos.
ResponderEliminarSalu2, Alessandrini.
Deus caritas est!
ResponderEliminarCuesta pero hay que abandonar el sofá, salir a por otras miradas, recuperar pundonor. Claro que una poesía hermosa como la tuya necesita del dolor para que nos llegue al alma. Abrazos
ResponderEliminarLas cosas dulces, como los duraznos pueden acabar siendo indigestos.. podemos estar en soledad incluso cuando nos rodea una multitud, la tempestad interior nunca se termina de apagar.
ResponderEliminarMe ha tocado el poema de hoy, gracias
Lindo poema. Te mando un beso.
ResponderEliminarUn poema tremendamente triste, pero a veces es necesario gritar al viento lo que uno siente...Respirar hondo y comenzar de nuevo, porque cada día empieza la vida y es todo un regalo que hay que agradecer...
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y feliz fin de semana, amiga poeta.
Siente uno la falta de afecto y amor en estos versos. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarHola, hace años nos seguíamos en mi blog "el último tren a casa". Hoy me di una vuelta por ahí y vi un comentario tuyo y entré a ver qué había por aquí. Me alegra saber que seguís escribiendo y mantenes vivo este sitio. Yo estoy preparando mi libro, que saldrá para noviembre.
ResponderEliminarMuy lindo poema, Cariños.
Juan
En instagram soy arguellesok
Tanta melancolia nestas palavras. Como se a tristeza do coração se mostrasse.
ResponderEliminarTudo de bom.
Um beijo.
La tristeza tiene algo que anestesia. Cuando se llega a ese punto algo se quiebra, y se paraliza. La condición humana suele tener, entre sus millones de variantes de la personalidad, eso.
ResponderEliminarTus versos lo muestran muy bien.
Saludos, estimada amiga.
No hay otra forma de sentirse cuando ocurre exactamente lo que sabíamos que sucedería.
ResponderEliminarSaludos,
J.