En la senda primitiva se funde el alma
escribiendo los sueños y añoranzas,
recorriendo con tinta cada esperanza,
cada surco febril que se fue andando.
Es la espera que surca lo desconocido,
el temor del olvido, el dolor de no ser.
La noche que se funde con el mañana,
el tiempo que se hace canción y risa,
quizás un día, cuando despierte el sol
Y dormida la luna, la noche calma dirá.
Que no todo es inquietud en la espera,
que es parte de aquel camino fraguado
Por el dominio azul de este planeta amado.
¡Qué profundidad hay en los ojos de la luna!
El remanso delicado cuando está radiante
las estrellas peinan a su señora amada,
cuando llega el amanecer los hombres
Despiertan reconociendo el planeta calmo.
Las plantas dibujan sus sombras de verde
los árboles pintan sus hojas de colores
los animales aúllan llamando a sus crías
La mar se inclina para saludar al sol su rey.
Esa calma que los inquieta desde siempre
cuando no hay paz, el hombre regresa a la deriva
no sabe encontrar nada de fuego, solo frío
Ese sentimiento de dolor y rabia lo alberga.
Hasta que no puede más, grita su pena
su grito atrae a las colmenas del universo
Y todo vuelve a brillar. La paz es un puente
Que los une, los rescatan del dolor a la luz.
A-M-R

siempre llega el momento como descubrir el camino correcto...
ResponderEliminartodos podemos alcanzar esa luz.
Abrazos.
Cada fragmento de la creación sabe lo que tiene que hacer, lo que ese espera de él/ella, solo el ser humano duda y confunde sus pasos una y otra vez.
ResponderEliminarSaludos,
J.
"A paz é uma ponte". Gostei deste final de um poema todo ele muito bem construído com emoção e delicadeza.
ResponderEliminarUma boa semana.
Um beijo.
Me encanta esta entrada, te deseo una feliz semana.
ResponderEliminarEl desHogo cuánto logra para encontrar la calma, la paz. U n abrazo. Carlos
ResponderEliminarnecesitamos la paz, la tranquilidad, es ahí donde crecemos, creamos, donde somos realmente humanos... y, sin embargo, buscamos la disputa, la guerra, la pelea...
ResponderEliminar