Dentro de un círculo desactivado
se encuentran los sentidos dormidos,
se percibe el susurro del viento
qué pasa con su sombra engañosa.
Todos apretados por su rugido
con un león hambriento,
nos persigue, nos detiene y nos
maltrata.
Lo acompaña su poder de viento
y nos mantiene acurrucados,
subiéndose su ira natural de fuego,
es natural su fuerza, no quien lo
empuja
en esta travesía incomprensible se
desborda.
Alessandrni María Del Rosario

