
Una lección al condenado
oleaje, tempestad y calma
del no ser, al ser simple
paraje desolado, herido.
La casa de la luna, es rosa
un hombre esta en su celda
danza, como oruga indecisa
en el mundo de estrellas.
Olas en blanco, absurdos
entre sombras y nostalgias
bajo un cielo noctámbulo,
dualidad, línea y tiempo.
Memoria de la noche clara
percibo la sensación de niña,
que el tiempo fluye viejo
entre calor y silencio.
Verso aislado de un poeta
que con su pluma refleja
signo de dulces mareas
iguales en la brisa celeste.



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