
Sonrió la noche, y de sus pestañas parpadeando cayó la precoz rosa del atardecer. Brillan entre nubes las estrellas y cual luz bella la luna se da a conocer.
Cuantas verdades hay en todas ellas, por ser coquetas sonríen y ven que el sol que esta dormido se sentirá complacido, y cuando le toque el turno traerá entre sus muslos toda el encanto pasional, que despertó la luna cuando salio a rodar entre la suave música que el mar le toco en sinfonía a las sirenitas que paseaban entre su espuma tibia y caracolas.
Les cuento, que la tierra tiembla ante tanto placer y alumbramiento que siente dentro de su ser.
Y disipándose la noche se escucho la voz del viento, libre... llevando hojas secas con perfumes a jazmín, satisfecho llego el día, con sus aves, su canto, sus árboles frutales, que en un remolino llenaron todos.
Así se vio el horizonte, plagado y desbordante de vida en pleno movimiento, tan necesario para vivir muy adentro del mundo natural, para compartir sus misterios.













