
Salí temprano a caminar como todos los días, el sol ya estaba saliendo con fuerza, a lo lejos se podía percibir que seria un hermoso día, era una mañana preciosa, especial para recorrer esas cuadras llena de arboledas, algunas ya con sus flores , al mirarlas se veía un movimiento ondulantes en sus hojas y flores, la brisa susurraba entre el follaje, me gustaba sentir el aroma ambiental de esa hora de la mañana, estaba todo en armonía celestial, calmo y bello, sola en medio de esta gran avenida me sentía libre, en paz conmigo misma, deje que mis ojos recorrieran el paisaje tan claro, disfrutando con placer, ya había recorrido casi el total de lo acostumbrado cuando me vi. sorprendida por un movimiento extraño, me pareció que no estaba sola, aparte de la brisa alguien mas recorría el mismo sendero, pero se sentía y olía mal, aunque nada veía, hasta que todo se oscureció un fuerte viento desplazo a la brisa, comenzaron a caer gotas me sorprendió el cambio brusco de tiempo, apure el paso tratando de llegar a mi casa pero no podía avanzar ni un tranco, siempre estaba en el mismo lugar.
Mi mente comenzó a dibujar auras en el firmamento, me sentí transportada a muchas millas del lugar pero físicamente estaba allí en el mismo espacio donde quede detenida, mi cuerpo luchaba por avanzar mi mente estaba muy lejos y la división nos impedía salir, estaba descolgada de mis pensamientos y decisiones, no era dueña de la situación, una fuerza diferente, desconocida me atrapaba en medio del silencio mas doloroso, sus voces y mil sonidos me destrozaban necesitaba ser fuerte, unirme en un solo cuerpo y alma, trate de sacar la sombra que no me dejaba mirar pero mis fuerzas ya no me respondían la sombra se vislumbro, como una saeta recorrió el espacio con la energía de la electricidad, y pude ver su forma de mujer, abrazada a su destino desapareció como vino, el sol salio como si nunca se hubiera ido, reino la belleza y mis pies dejaron el lugar de maceta para recorrer nuevamente el camino a casa.