Donde mueren los gorriones
se pasea el silencio adormecido,
allí mismo la asamblea pronuncia
su despedida, y los árboles entristecen.
La vida en su bosque siembra dudas
cosecha dolores y desencanto,
así las efímeras luces se apagan
y las sendas se llenan de polvo,
de balas, y el corazón del bosque
despierta en un nuevo día oscuro.
Las alas ancladas de pájaros muertos
cobran vida, buscan cuerpos perdidos
se esfuerzan por volar sin plumas,
logrando un cielo vestido de grises.
Se asemeja a un cielo irreal, inamovible
en movimiento, como un reloj sin tiempo,
las avispas azuladas oscurecen el soplo
de la nube agazapada en los grises.
Mortífera excursión de pequeños insectos
dentro del bosque revolotean,
gimiendo esa pérdida de su panal,
y se rompe la cadena desde el ombligo.
A-M-R



