La salida
fue sensacional, media rara
nos gastamos todo el dinero del abuelo
comprando pavadas en la feria gitana
en la plaza bailamos con los niños
mientras el barrilete subía más y más,
los chicos del frente gritaban pavadas
y el ruido de los automóviles nos aturden.
nos gastamos todo el dinero del abuelo
comprando pavadas en la feria gitana
en la plaza bailamos con los niños
mientras el barrilete subía más y más,
los chicos del frente gritaban pavadas
y el ruido de los automóviles nos aturden.
Luego paso el tranvía ataviado de hormigas,
un puente se abrió en la calzada junto a la vía
las personas bajaron sonrientes y desnudas
y las hormigas migraron al oeste más abrigadas.
Muchas palomas volaban en el firmamento azul
los niños las alimentaban de piedras rojas, y celestes
el paseo se volvió monótono como el silencio.
Se acercó la noche sedienta de historias y tiempo
y aquella estaba fresquita tirada en la arena movida.
Descendió un viento tempranero buscando basuras,
se alejó con las hojas escritas de versos y sueños
que nunca leímos, así fue esa tarde de invierno,
sin la tregua del sol calentando el silencio del corazón
que desgastado y frío en la plaza no vivía.
Y nos fuimos solos y desechos por ese camino,
no sabíamos porque se nos moría el día tan triste
no pudimos míranos a los ojos ni un beso darnos,
el rencor entreabrió una puerta cerrada al futuro
y el pasado se fue como había llegado vacío
vestido de frío, sediento de olvido, solo con su trío...
Alessandrini María del Rosario

