Alguien llamo a mi puerta
no llegué a comprobarlo,
un extraño silencio aquieto
mis pensamientos en tiempo.
Cuando todo parecía ser posible
la figura se transformó en estado,
como un ave rastrillando mis oídos
rasqueteando los recuerdos.
Fue fugaz como un soplo retenido
que al escapar de su calor huyó,
aparcando en un lugar desconocido.
Muchas hojas se amontonaron,
en el camino bordaron sueños e ilusiones
calibrando los sentidos ahumados,
enhebrando cielos estrellados.
Nació un estado nuevo y comulgado
en unas horas de intenso vuelo,
todo mostraba que nada se perdía
que todo renovaba en un sentido,






