En el umbral de los sueños
donde se propagan los tiempos
que iluminan el presente de inocencia,
de un remoto y complejo día.
La luz perdura como el fuego de tu vida
y el silencio escucha esa agonía,
mientras a la deriva desnudas el destino.
Tu memoria camina arrastrada, perdida
envolviendo notas pasadas entre nieblas,
corre tu noche roedora de sueños, y
el insomnio se perfila compañero rapiña.
Llega la sirena como ángel guardián
y te ilumina el tiempo al despertar,
te tiende sus rayos de mil colores
mostrándote un mundo de amor y paz.
Alessandrini María del Rosario
Púrpura derrama al alba, tu silueta me detiene en mi andar sin descanso,
buscas mis ojos en las pupilas de los tuyos, allí se refugian, mientras lejos
estés me verás rehaciendo nuestro idilio sin saber cómo te amé sin paz. Ahora
sé que al sentirte te perdía, y por el camino del olvido nacía un vendaval de
musas y de envidia. Te dejé ir sin pensar que mi corazón esclavo moriría al
comenzar el día, a pleno sol a plena luz del día. Te dije adiós como si fueras
un mensajero de la nada, sin descubrir que yo te amaba más que a nada, y ahora
estás en plena batalla dislocada. Sí, porque las hadas enloquecen muy temprano
y tú no entiendes de palabras ni de flores, ni distingues aquellos colores
delicados de la primavera.
Mi amor, si me ves en la turbulencia de tu andar viajero, si la prisa no te da de lleno, podrás quizás recordarme como antes, yo te espero. Si tú regresas a mí, te contaré mil cosas que no sabes, te besaré hasta que tú lo pidas, y en medio de todo, mi corazón, y cuerpo te entregaré, no faltes…
Mi amor, si me ves en la turbulencia de tu andar viajero, si la prisa no te da de lleno, podrás quizás recordarme como antes, yo te espero. Si tú regresas a mí, te contaré mil cosas que no sabes, te besaré hasta que tú lo pidas, y en medio de todo, mi corazón, y cuerpo te entregaré, no faltes…





