El mundo aquí adentro se ve diferente, pero no lo es, solo que al
mirarlo desde otra perspectiva luce más frágil para sus adeptos.
Hay mariposas, rosas de fuego, y un saludable ambiente en
medio de esta isla que nos lleva al su mar interno, donde flotan bellas
lámparas que brillan, su luz nos fortalece, también hay bailarinas, museos y
riña. Gente linda que abriga la ilusión de ver un mundo mágico, diferente, que
no castigue tanto como el verdadero.
Y voy danzando en medio de las estrellas, con un
lucero que me encandila con sus ojos de luna, y sus brazos de sol.
Alejados mis cuentos brotan, echan ramas, florecen
y comienzan a caminar solos en medio de tantas personas desconocidas, que los
miran y siguen su camino. Pero mis niños son fuertes nada los detiene, siguen
incansable abriendo libros, cerrando capítulos, abrazando plumas voladoras,
tinta espacial. Igual juegan entre suspiros de mar y cielo.
Ahora camino tus calles, tus veredas, me enredo en tu jardín interior,
renuevo mis versos, hago planes para descubrir el sol detrás de tu montaña de
papeles. En tu túnel del tiempo se escuchan sonidos, risas. Sigo redondeando
esta idea de recorrer tus pasillos, encontrarme con tus pasteles, disfrutar de
tu cocina deliciosa, escuchar algún video que la gente sube como un regalo
compartido, y desandando este espacio me que cedes, me voy canturreando a ver cuando regreso...
El tiempo me cuenta cosas que revolotean en esta casa, hace algunos años
también platique contigo, pero veo y siento que nada ha cambiado, la gente
sigue en un senda inexplicable, un camino plagado de espinas, surtido de voces
que en la oscuridad gritan sus desaciertos y sus pocos aciertos, voy sabiéndome
incluida en esos parámetros que todos vivimos, no sé si algún día o en algún
tiempo cambiaran los resultados que no llegan, están aplazados y perdidos en
este mundo donde nadie se entiende, y todos creen tener la razón...
Alessandrini María del Rosario