Fluir en silencio,
que no se escape el milagro
ni el sueño se duerma antes,
ni el jardín ejecute sus flores
al menos sin terminar la obra
que acariciada se mece,
entre hojas cristalinas
junto a la fuente naciente.
LIBERÁNDOME
Liberándome
del miedo al silencio,
de la memoria.
Tratando de ver
enroscada semilla
de mis principios.
Logrando asirme
a un espacio libre,
desconocido.
Apartándome,
me ilumino de lunas
como la noche.
Llego sonriendo
con alas querubines,
comunicada.
Más flexible,
más humana,
por el tiempo
que quede,
energizada
de esperanzas,
con brotes nuevos
en el alma.






