Esperando el otoño
aletear, sus sonidos me llegan
como gotas de lluvia
que se pierden en el andén
donde espero tu llegada.
La música se escucha
me fatiga la espera,
mis letras cocidas de arcilla
son tuyas, y relucen...
no te detengas, rescátalas.
Yo sigo esperando el tiempo,
escribiendo sobre la piedra
donde deje tu nombre,
para que tú lo veas…
Mientras las hojas
tiernas
comienzan a perder su frescura,
y el otoño vuela reclamando
su vals de colores danzantes,
espero me descubras en su cuadro
silenciosa, despidiendo
tú verano…
Alessandrini María del Rosario






