Ya no hay secreto entre los dos
¡quién lo diría!, solo somos sombras
dentro del agua que nos conforma.
Amarnos tanto así e ignorarnos...
luego, ¡pero qué importa ahora!, nada.
Sutil almas que esperan resucitar
de largas penas que se merecen,
por buscar otras bocas más generosas
motivados, por el mareo de otros ojos...
Después de un tiempo corto solo las dudas
se mecerán ahogadas en la penumbra,
la tristeza tardía golpeara nuestras sienes
corriendo sin descuento bravías, desnudas...
Y aunque la calma llegue, todo será pérdida
todo será como los amantes infieles y solos,
perdidos en el limbo de los secretos propios.
No habrá palabras bellas, ni silencios puros
solo despecho y tiempos idos, sin un adiós...
Alessandrini María del Rosario






