Prisionera en la cápsula de tus luceros,
en las esferas candentes me consumo.
Mientras el humo se repite de volutas
la realidad se parece a tu indiferencia.
¡Qué paradoja verme tan cerca! Así…
frente a miles de personas que disfrutan.
Las canciones repiquetean sin descanso
los ojos de otros muchos brillan de sol,
y mi malla amarilla no se distingue en la arena.
Muchos frutos cosechan los que buscan,
una cena con su amada, entre picadas y juegos.
los colores desandan como hormigas,
los niños se queman al sol abandonados,
y todos van corriendo de la mano al fresco mar.
Heladeros, salchicheros gritan sus mercaderías,
y tú, sigues haciendo jueguitos al viento marino,
mirándome sin verme yo te sigo deseando.
Cuando al paso otros ojos me acarician,
me pierdo de los tuyos e inconsciente me voy
tras de la loca carrera de miradas lascivas.
Ojos más ojos y corazón, y osadía,
te abandono como a un niño en la carpa.
luzco mi malla amarilla, con otra roja fuego,
alejándonos del pasado inmediato me detengo,
y juntos hacemos movimientos de pelvis,
al compás de la música abrazadora, bailamos.
ALESSANDRINI MARÍA DEL ROSARIO