
Lágrimas discurren
sonidos entrecortados
de dolor y ausencia
en los brazos turbios.
Todo es pecado, tú y yo
nada es más formidable
que el horizonte azul
que se me cuelga brutal.
Dejemos que se anule
como rama seca en el rió
dejemos que marche por el sórdido camino
sin despertar jamás al más dañino
el oscuro placer traidor.
Ese torpe pensamiento
que fluye como liquido borroso,
que tiñe tus ojos de rojo
mi piel de amapola en flor.
Dejemos de pensar en el pecado
que no es justamente el que vivimos,
es lo que dejamos en el camino
sin recordar que nos amamos de verdad.





