
Nuestros días de risas y colores se transforman,
húmeda la tierra busca olores y sabores claros
de amor, de ternura, que fluyen con la savia más fresca,
descubriendo un mundo mágico de cielo y tierra.
Las virtudes de nuestro planeta son incontables,
deberíamos devolver en parte todo ese bien dado,
tratando de encontrar el principio de nuestra vida
en esta tierra fértil, que gira, nos contiene, nos calma.
Abrasemos un sendero seguro cuidando el planeta,
demostrando amor, admiración, por la tierra y la vida.




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