
Los juramentos,
la madre hipocresía,
el sol que ya no entibia,
la luna que no irradia,
el viento que no calma,
la siembra que no nace.
¿Donde estará la lluvia?
¿Que no lava, ni fluye?
Si indefensos por el polvoriento río
nadan, los bienes y los males,
si el mar se quedo sin flujo,
sin olas traviesas, juguetonas.
Si el carrusel ya no va por tu barrio,
y sola se adormece la tierra,
entre olvidos, entre engaños.
Las lágrimas ya están secas
son inadecuadas gotas áridas.
Va muriendo la fe, el hombre lacerado,
indefenso por la pasarela, gira en un mundo
fragmentado, sin esperanza.
Dejemos de ignorar la vida, no queda más
el tiempo se acorta, todo corre de prisa,
se desliza sin freno el final del camino,
donde nadie te espera, solo tu destino,
ese, que te forjaste ávidamente,
sin brillo, olvidándote de ti.





