
Mi color de añoranza
es aquel de mi barrio
ese que desde niña
me ilumino la vida.
La orilla más deseada
siempre será la infancia,
que enmudeció liviana
creció fértil, mundana.
La ternura esta siempre
pegadita a mi alma,
no es fácil desplazarla
se prolonga en el tiempo.
Y el horizonte amplio
me muestra mil visiones,
que buscare afanosa
hasta que arda mi carne...
Luchare con esmero
hasta alcanzar el arte,
de ser burbuja y aire,
espacio y espesura,
cuando crezca mi ángel.





