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Sin poder razonar
divago distante
navego sin rumbo
por tu orilla mar.
Si al querer soñarte
se apaga el sonido
de tu tibio nido
que no reconoce
mi noche abismal.
Sumergida espero,
reencontrarme antes
en tu dulce aroma
con sabor a mar
rociado de estrellas.
Veo tu figura, sola
decaer en la triste
espera que abraza
mi noche de amor,
solitaria y sedienta.
Bancos de nieblas
transitan la senda,
taladran mi alma
me descubres sola
descalza en la arena.
Me tomas la mano
elevas mi cuerpo
como una flor mustia
me acaricias aguas,
me abrazas, me besas,
al fin descubrimos
que somos el viento,
la sal, el agua en el mar,
y la ardiente arena.





