
Dulce savia de la vida
llegue a tu corazón,
estas sangrando de amor
y yo soñándote, deseándote
dulce flor nacida para enamorar,
descubro que efímera decaes,
quiero ser yo, mariposa, tan efímera como tu
quien te rescata del olvido eterno,
entre mis frágiles patas tomar tus pétalos,
deseando que no mueras nunca,
que ambas podamos permanecer
en este pequeño espacio que ocupamos,
para que unidas en un sueño de colores
vivamos
perennes, dibujando de capullos el cielo,
de pétalos y alas.




