Un camino difícil y espinoso
se abrió en el jardín entre molinos,
las flores se resisten a perder el dominio
no quieren recorrer sin tregua su destino.
Ese camino viciado, seco y enredado
de toscas que ruedan, de polen que vuela,
que se aprietan infames entre pétalos suaves
robándoles el aire, una gota se cuela y
furtiva se desliza y coopera ayudando.
El jardín que la cuida, la sumerge, la esconde
entre lilas sedientas que se ufanan y absorben,
oprimiendo gustosas el néctar de la vida,
por un lado hay dalias rojas de alegría,
otras, están verdes de rabia y envidia.
Pero hay un momento en el jardín de la vida...que
todas buscan la paz, todas esperar más...
qué será… que será…si no llega la lluvia.





