
Verde pradera, bosques frondosos
aquellos árboles acariciados por el viento,
por el sonido del mar, frente a un infinito horizonte,
poblados de bellísimos robles, hayas, fresnos
sus prados de pastos frescos,
se mecen al canto, de su diversidad de vegetales
que se abren con sus frutos comestibles,
crujientes, deliciosos.
Se refleja todo un mundo natural,
con su poesía paisajista, que realza su belleza sin igual,
subyuga el alma del visitante, sus imágenes, sus colores
bañados por su bella luz, casi irreal,
abandonándolos en su profundidad.





