Estará siempre la lluvia fresca
de aquel oasis
vital, afinando nuestros
días grises de rojos,
estará en mi pensamiento
tu recuerdo suspendido
en mí, aquel verano
de amor y garabatos,
estaremos en el viento,
en la huella de nostalgia
que nos nombra,
en el amanecer de estrella,
junto nos veremos pasar
como fantasmas,
solitarios y des encajados,
en la diferencia del ayer,
que dejaron en ese lugar,
aquellas primaveras
que ya no volverán,
figuras, sin alma ni razón.
porque fueron únicas,
esplendidas y nuestras,
como una gota de luz
en el vericueto de la vida,
nuestra cama de nubes,
esa canción despertando
pasiones... aún la siento,
invisibles en la piel,
cuando anoche ce
escucho un susurro suave,
que me devuelve tu alma,
tu voz anhelando amor,
se percibe tu fragancia,
se me vuelan los poemas,
en el polen de tus ojos
que aromatiza mi piel.